martes, 3 de junio de 2025

We Will Miss (and Honor) You, Professor Hunter

  




On the first day of class, Professor Hunter asked, “Why did you sign up for this international environmental law class?” I, somewhere between ignorance and conviction, replied, “To save the world—why else?” He smiled beneath his gray beard and said, “Yes, that is indeed the most substantial approach, perhaps the only one that makes sense.” He said it with enthusiasm and faith, which reignited a belief I had carried within me for years—one I first felt more than fifteen years ago, when a group of friends and I planted trees in the ravines of Guatemala City.

 

Through his classes, his books, and personal conversations, I began to see a real vision take shape. I came to understand the possibility of building theoretical support, grounded in a financial framework, to bring to life an idea that had lived in my mind for decades: that Guatemala can truly honor the etymology of its name—to be a land of trees.

 

I read his texts with great devotion and came to understand the political, economic, and legal dynamics behind international environmental conventions and treaties. I never stopped thinking about Guatemala, and David encouraged me to do so—he consistently urged me to ground my work in my home country. We also lived through the tumultuous events of 2023, when the inauguration of President Bernardo Arévalo was at risk. This piqued his curiosity, and he would ask me weekly how I was following the intense political drama unfolding in the international media and within the Organization of American States.

 

I enrolled in two courses with him and worked with him on an independent study. In every assignment and essay, I explored Guatemala. I researched a case in which the Constitutional Court ruled to protect the right of a mayor in San Pedro La Laguna to impose a ban on plastic—basing the resolution on international treaties and conventions. That experience showed me that Guatemala is a noteworthy example of applying international law to environmental matters.

 

Under Professor Hunter’s guidance, I investigated the intersection of environmental law and business. Through this work, I began developing ideas for personal and entrepreneurial projects, exploring how the country could benefit from a robust carbon market strategy and the potential advantages of aligning profit, entrepreneurial standards, and sustainable development. Conversations with him constantly pushed me to think more broadly and to believe even more in the possibility of undertaking groundbreaking projects.

 

His writings, which describe international treaty-making processes in great detail, also guided me as I worked on proposals to reinvent the international financial system to meet the planet’s urgent climate needs. In his farewell speech, delivered in the grand hall of the Washington College of Law at American University, he humbly stated—with his characteristic humor—that he was not just a professor but also an activist. He saw teaching as a means of influencing others—and he did so effortlessly. At the end of every class, there was always a line of students eager to ask him questions. He also hosted the classic BBQ at the end of each semester at his beautiful home in Takoma Park.

 

For decades, he has trained people to think critically and inspired them to bring their projects to life. The story of how the Montreal Protocol was approved—spearheaded by his great friend Durwood Zaelke—is captivating. This legal instrument, which banned CFC gases, led to the rebuilding of the ozone layer—an unprecedented success that David credits to Durwood. In the same speech, David honored Durwood as one of the individuals who has done the most for climate change. I believe David himself has also done—and continues to do—a tremendous amount.

 

Professor Hunter introduced me to many people, and simply being associated with him earned me instant respect. His authenticity is impossible to fake. He is an honest person who does not shy away from irony or uncomfortable truths—like the harsh reality that the planet is not on the right path. Yet, he maintains a sense of determination and continues to plant seeds of hope in all of us who had the privilege of learning from him. Now that he has retired from teaching, he leaves us with the responsibility to honor him through belief, effort, and creativity.

 

Thank you so much, Professor Hunter.

domingo, 4 de mayo de 2025

Sobre la meditación




Para nosotros es indispensable la meditación. El esclarecimiento de los pensamientos -que rápidamente se convierten en sogas capaces de ahorcarnos- no puede ser opcional. Debemos practicarlo a diario, como cepillarnos los dientes, como dormir, como desayunar. 

La mente es nuestra enemiga más audaz que dibuja dragones en las paredes, como dice un famoso cuento chino, que luego nos terminan devorando. La meditación consiste en practicar la observación de los pensamientos. Parte de un principio en que parecería que no hubiera distinción entre imaginación y realidad. 

En aquel programa de Orson Wells basado en la novela La Guerra de los Mundos él se inventó notas sobre caídas de meteoritos por una invasión marciana en Estados Unidos la cual fue creía por mucha gente y eso provocó un pánico de locura en la población. Hubo quienes se tragaron la historia como se cree una noticia en los medios por lo que la sensación de crisis, si bien imaginaria, fue real. Lo mismo pasa con ideas que se van cocinando con paciencia para finalmente dejarnos devorar por ellas. Los ataques de celos a partir de hechos incomprobables pueden preceder al fuego interno que cause asesinatos. Sucede con la envidia, con el miedo. Son consecuencias que nacen de algún pensamiento del que a veces ni nos damos cuenta de que existe pues estamos acostumbrados a actuar reactiva e inmediatamente. 

Por lo tanto, el ejercicio de la observación de los pensamientos es impostergable para algunos de nosotros. De lo contrario estamos susceptibles a acushushar por horas, días, meses alguna idea y calentarla hasta que tarde o temprano se termina actuando en consonancia de esa idea y ese actuar crea problemas pues resultaba que esa creencia era totalmente engañosa. 

Byron Katie, una mujer que vivió años en depresión, un día despertó dándose cuenta de que no podía, a ciencia cierta, comprobar que los pensamientos que la agobiaban fueran reales. Diseñó un método de auto cuestionamiento para analizar la verdad de dichos flujos de ideas. Éstas pueden albergarse cómodamente por un tiempo suficiente para causar depresión, ansiedad, hacer la vida difícilmente vivible. 

La opción está en que así como podemos imaginar situaciones dañinas y autodestructivas también podemos imaginar cosas que nos benefician. Y ahí es donde la meditación surte efecto, no solo en aprender a desvanecer los pensamientos que nos causan daño viendo que no tienen esencia y que son hechos solucionables, sino en sembrar ideas positivas y nutritivas para nuestra vida. 

En fin, creo que la imaginación es una llave que se puede usar para ir a diversos lugares. 

sábado, 3 de agosto de 2024

Calores





A través de los 36 grados que marca el celular y que implica un horroroso estado bajo el sol, veo el agradecimiento hacia Guatemala, mi país. Cuando uno ve las Olimpiadas se piensa en el país, en la bandera, en ese concepto indelegable. Es decir, sabemos que es una ficción, pero el corazón palpita al ver que se obtiene una medalla para una tierra donde conocemos todo o más o menos todo: nuestra casa, familia, ancestros, secretos. Se extrañan las callejuelas, los pasos a desnivel, las tiendas en la esquina, el Esperanto, el estar a un mensaje de los amigos de siempre. 36 grados centígrados no son poca cosa. Hoy, por ejemplo, luego de caminar 18 minutos me aterrizó en la cabeza un taladro que me botó en el sofá. En el verano se pensaría que hay libertad y congoja y celebración pero esta temperatura está bien pero para unos días en la playa y piscina pero luego ya es una especie de tortura sempiterna en la cual para salir a la calle te la piensas: si no es indispensable mejor no hacerlo ya que te sumerges a un espacio que podría ser un sauna infinito o una sensación de carbonización generalizada. A la intemperie, no hay atisbo de no-calor (claramente, en estas ciudades hay aire acondicionado en todos los lugares) pues el viento parece una oleada de vapor de agua que hierve. En la noche (hoy salí a caminar a las 10 de la noche) estábamos encima de los 30 grados. Ese es el verano normal aunque supongo que por el calentamiento global está un poco más caluroso que otras veces. Esas temperaturas son atípicas en mi tierra. Un amigo que vivió en Alemania mucho tiempo me lo dijo y lo confirmo cada día: “lo mejor que tiene Guatemala es el clima”. Algo de lo que podemos sentirnos orgullosos; algo que nos fue dado y no lo valoramos como podríamos. En la mayoría de días en Guatemala el termómetro marca 25 grados o por ahí. Un día de ese tipo, en otras ciudades, como en la que me encuentro, es motivo de fiesta: la gente sale a pasear, organizan pic nics, comidas al aire libre, entre otras actividades lúdicas, conciertos, por ejemplo. Pero bueno, en Guatemala no hay metro o transporte público decente. Lo pienso así en cómo funcionan las antípodas de la realidad y las percepciones y la sensación de la costumbre. Además, las temperaturas extremas suelen generar vacaciones para que la gente viaje hacia otros parajes menos agresivos. En fin, una reflexión antes de dormir, antes de caer a los sueños farragosos y poco determinados en medio de un clima más allá de lo físico: un clima de incertidumbre. 

 

 

 

viernes, 26 de julio de 2024

Con una sonrisa tenue




Ayer me sucedió algo atípico en medio de una conversa. De bajón, le inquirí a Jorge, amigo místico, cómo él se conectaba con Dios. Como si un viento milagroso hubiera pasado de repente, me dijo que gracias a mí, quien tenía enfrente, había logrado conectar con Dios de una forma más sustancial. La respuesta me conmovió; inesperadamente me había dado un nuevo tono ante mi energía decaída. Mi pregunta original había sido auténtica porque yo sentía que Jorge generaba formas para relacionarse con Dios que yo desconocía. Suelo verlo tranquilo y me comenta que las cosas solamente vienen a él sin buscarlas; claro, también me ha hablado de algunas depresiones y desgano en términos muy cotidianos. Por eso la respuesta con referencia a mí, me había enmudecido. Luego elaboró con mayor detalle sobre la respiración, sobre que encontraba a Dios en el respiro y que cuando uno respiraba con consciencia, todo estaba bien sin importar las condiciones externas. Esta no es ninguna enseñanza propia, más bien es algo milenario, reproché. Pero él lo ligaba a mí porque en algún momento acudimos a un retiro con monjes vietnamitas y hablamos recurrentemente de ese viaje. Nos pusimos luego de unas lágrimas emotivas, a respirar, viéndonos, con una sonrisa tenue como la de los budas. 

martes, 6 de febrero de 2024

Sobre el karma y demás





Es difícil ser ético pero retribuye. El concepto del karma, así como tantas otras palabras sánscritas, como el mismo tantra, ha sido tergiversado. El Dalai Lama escribió al menos un libro donde aclara que el tantra es una práctica antigua desvirtuando el exclusivo uso erógeno que se le ha dado popular y comercialmente, y casi lo mismo sucede con el karma; pero no porque sea utilizado de tal forma incorrecta vamos a dejar de hablar de él. No seremos como aquellos que apedrean a los escritores clásicos solo porque está cool asesinar a tótems. Pasando la explicación, que podría no ameritarse, regresemos al asunto del karma y la ética y lo complicado que resulta. 


Karma podría entenderse como un continuo camino hermanado como una trenza imborrable sobre causas y consecuencias. 

 

Hay un vacío huérfano de amor, de validación, de qué hacemos en esta mañana que hay que abrir los ojos. Nadie me preguntó si quería amanecer, que yo recuerde. Nacemos a un espacio determinado, una cultura, una familia, un idioma, una específica manera de vivir que es lo que consideramos normal. El cariño, por ejemplo, se configura de cierta manera y las necesidades igual. Aprendemos a gritar para comer, para que nos cambien y si nos limpian rápido gritamos menos o si nos pegan aprendemos a enconcharnos y nos sale coraza para no sentir el daño; si no hay modelos la vida será más áspera y así van haciéndose los apegos y la personalidad y la autoestima. Nuestros padres son nuestra forma de realidad y sin que seamos conscientes hacia ahí nos proyectamos hasta que debemos desprendernos y entonces viene una gran ruptura para edificar la individualidad… en el fondo no nos podemos explicar todo, con las palabras pretendemos aproximarnos a la realidad pero no hay manera de hacerlo completamente sino adentrándose al despertar hacia la experiencia misma. 

 

Es rudo hacer las cosas bien, que no es lo mismo que ser buen chico, lo que implica fingir que se cumplen las reglas a sabiendas de que se están tergiversando con el ánimo de salir en caballo blanco, como se dice. Todos tenemos en el pecho una culpa que purgar, la conciencia, a veces más, a veces menos, late indiscutiblemente. Por lo que, para la paz, es necesario que se practique cierta ética profunda que repercuta en cosas como no tener deudas (kármicamente hablando) que deberán ser cobradas. Los dichos son sabios: uno siembra lo que cosecha, o como dicen en lenguaje coloquial: todos sembramos la piña en la que estamos sentados.

 

Esto parecería que no es tan simple ya que la mente nos engaña queriendo crear atajos para el bienestar y creyendo que se puede subir el Everest en helicóptero y celebrar como si se hubiera recorrido el trayecto a pie. Un sistema de valores fue aprendido pero usualmente hay asuntos que se toleran -pasarse en rojo un semáforo, mentiras piadosas- pero ese grado de tolerancia hacia un posible mal justificado que nos facilitará algún aspecto de la vida es elástico y podría llegar al momento en el cual justificamos bombardear una ciudad para conseguir petróleo para los automóviles, y, para mayor tupé, podríamos hacerlo en nombre de la paz planetaria. 

 

Sigo escribiendo de lo mismo desde hace quince o veinte años. Sigo llorando por la injusticia solo que ahora veo que yo mismo soy generador de injusticias y de energías dañinas hacia afuera: no carece mi ser de interdependencia entre el todo -lo social- y mi persona -mi cuerpo y consciencia- y más bien, mi realidad, la que ayudo a crear, está determinada por los grados de ética y de siembra y es quizá mi única palpable posibilidad. 

 

 

 

 


sábado, 14 de octubre de 2023

Eclipse del 14 de octubre


Hoy hay eclipse. La agudeza de Tito Monterroso acapara la idea de los eclipses debido a ese mitológico cuento en el cual unos indígenas mayas atrapan a fray Bartolomé Arrazola, y para salir de la resignación de la muerte pues está claro que lo conducen a un altar de sacrificio, recuerda que ese día habrá un eclipse e intenta espantar a quienes lo han capturado diciéndoles que si lo matan, hará que el sol se oscurezca. Por supuesto que le sacan el corazón que chorrea frente a la luz opaca del sol oculándose, y luego un líder maya recita todas las siguientes fechas en las que habrá eclipses solares y lunares.  

 

Ese cuento tan minúsculo se constituye como una resistencia ante la teoría de conocimiento occidental que, por principio, disminuye las visiones de los pueblos colonizados. 

 

Estamos, Guatemala, en un momento toral, mientras este eclipse se sitúa encima nuestro. Los pueblos originarios mayas han liderado una cruzada trascedental contra el golpe de Estado que quiere dar la élite corrupta. Si lo consuman, una larga noche atravesará el país. 

 

Los más descarados justifican el plan, los más cautos intentan plantear falsas equivalencias, los más siniestros callan. Giammattei, miente sin dificultad. 

 

Este cuento de Monterroso nos recuerda cómo se ningunean los saberes ancestrales desde el yugo colonial. La fuerza de los pueblos está latente y ha generado temblor en las raíces de este Estado fundado para oprimir a los que desde antes vivían acá. Nunca ha habido una política que tome en cuenta la visión maya; en cierta forma, muchos siguen pensando como fray Bartolomé, quien murió bastante confundido. 

 


Cuento de Monterroso: https://ciudadseva.com/texto/el-eclipse/

jueves, 28 de septiembre de 2023

No tengas miedo del espírtu

No tengas miedo del espíritu. El espíritu está, como dicen los sufíes, en la llama de la aorta. Tan cerca como el calor de la sangre. Tan lejos como la incapacidad de ver sin espejos nuestro rostro. El espíritu requiere que confiemos en él: sembrar y esperar la lluvia; el fruto brotará como consecuencia natural de la existencia. Lo perverso y lo sombrío se cauterizan como la lava dejándose vencer por el mar. Entre lo contemplado, ahí está; detrás de las nubes, en medio del agua, alrededor de las estrellas y en el párpado que determina la vista. En los huesos que se inflaman, en las calles, en los pies, en las arrugas de la abuela, en la savia del árbol que será una mesa en la que almorcemos cuando estemos viejos. No tengas miedo del espíritu, te escuchará incluso cuando la bulla sea demasiado grotesca. 

lunes, 18 de septiembre de 2023

Vamos a caminar con Bernardo



Este 18 de septiembre es un día emblemático. El presidente Bernardo Arévalo nos ha convocado, como comunidad, como pueblos, como masa que ha estado palpitando para alcanzar transformaciones inéditas; para retomar una senda perdida hace 70 años cuando las oligarquías locales, en su afán por truncar un proceso democrático y proteger sus privilegios, derrocaron con apoyo gringo a la Revolución de Octubre y desde entonces caímos en una larga noche
amarga de balas, botas, masacres; esta guerra dejó partido el corazón de Guatemala; miles de hijos perdidos en fosas clandestinas, un gran resentimiento, un gran dolor. Para sanar esto tuvo que haber justicia, conocerse los detalles y emprender un proceso colectivo de recobrar la valentía; sabernos capaces de levantar la copa de la verdad y que fuera posible la reconciliación. Pero los guardianes mafiosos se reintegraron a esta etapa y ven en nuestra Guatemala una máquina de hacer dinero para un puñado de personas y cuando fueron descubiertos por las investigaciones penales se enojaron mucho y trataron de aniquilarnos, de refundirnos en la cárcel, de hundir sus dientes en nuestras mejillas y trataron de hacernos creer que la mentira era la verdad, pero, como el quetzal burla al cazador, como los Cerbataneros del Popol Wuj engañaban a los poderosos jugándoles la vuelta, como los pueblos mayas han sobrevivido a muchos genocidios, como los migrantes llevan en sus hombros, como un costal, la economía de la mayoría de familias: así, resurgiendo, votamos por Bernardo Arévalo, en el momento más complicado para el país, y así se sembró la Semilla, una nueva voz que cambiará el camino que han trazado los ladrones que nos han gobernado, y ahora Bernardo nos convocó porque los Señores de Xibalbá, los reyes de la noche, quieren bloquear la intención del pueblo, quieren secuestrar la democracia y apagar la primavera. El presidente necesita a su pueblo; debemos acudir a este llamado imperante con el destino y acompañarlo, por la caída del 54, por todos los asesinados y los desaparecidos, los niños con hambre que mueren cada día, los que tiran fuego en las esquinas pidiendo un centavo, por cada vez que nos han asaltado en un autobús, porque a pesar de toda esta triste historia estamos hoy, una vez más, renaciendo, creyendo, luchando, caminando el largo tiempo conscientes de que nos esperan meses y años de siembra para que la cosecha de una nueva Guatemala pueda germinar.


martes, 12 de septiembre de 2023

Consuelo Porras en guerra abierta


Es difícil descifrar a la actual fiscal general, cuáles son sus motivaciones. Dicen que no se ha enriquecido pero sí que ha acumulado poder e influencia y trascendencia, según sus términos. Tiene un carácter virulento, usa tonos agresivos o absolutamente bondadosos, según sea el caso. Le gusta llevar la batuta de la plática y si puede, evita que otros le comenten cuestiones que no quiere escuchar. Al principio ninguneaba las redes sociales, pero ahora se mantiene pegada a ellas pues cada tuit o comunicado, sobre todo si es de carácter internacional, lo responde. Hace cada vez que puede referencias a Dios, a su fe católica, y parece que tiene curas sólidos que la respaldan, cercanos a las oligarquías locales más conservadoras y que un objetivo de su vida es, desde su óptica, evitar que las costumbres cambien. En medio de esta cruzada -casi una Guerra Santa-, Consuelo Porras enfiló sus cañones hacia la CICIG, la anterior FECI y ahora Bernardo Arévalo.
El 12 de septiembre, el Ministerio Público volvió a allanar las instalaciones del Tribunal Supremo Electoral (TSE), lo que, según declaraciones del mismo Rafael Curruchiche, se debe a una investigación por una denuncia por manipulación de los resultados electorales, pero también se refirió en sus declaraciones al caso contra Semilla. Quiere encontrar el pelo en la sopa para justificar los antejuicios contra diputados, más órdenes de captura y rascar un antejuicio contra Bernardo Arévalo. Estos difícilmente prosperarían en estas cortes, si bien cooptadas, pero que han olido el viento de los cambios y parecería que, de momento, no se prestarían a dejar sin inmunidad al presidente entrante antes del 14 de enero. Pero el MP empuja la barda y sabe que puede “machucar colas” en las cortes. Los ojos del hemisferio están encima de Guatemala y que el secretario de la OEA Luis Almagro esté liderando esta veeduría que busca garantizar el cambio de mando es una cuestión mayor, en términos regionales. Nunca en el país se había dado una situación así, porque el miedo de las redes de corrupción, impunidad y crimen organizado es inmenso por los privilegios que perderán ante la inminente llegada de Arévalo.
El Cacif y otros sectores conservadores que pueden no estar de acuerdo con el golpe aducen falsamente que es posible que conviva Consuelo Porras y Bernardo Arévalo. Pero vemos que es mentira: la defensa del proceso electoral implica necesariamente la salida de Porras. Ella es la actora de impunidad más importante que ha tenido el país, porque desde el puesto desde donde se dirige la persecución penal se decide acusar a quienes no han cometido delitos y proteger a los criminales. Es como una película de mafias sicilianas: la fiscal general tergiversa absolutamente la ley con la complicidad de jueces igualmente cómplices. Si el Cacif continúa en esta postura de hacerse el desentendido ante la aberración legal que estamos viviendo, como que se abrieran las cajas de las boletas contra la norma expresa que lo prohíbe, no solo quedarán ante la historia como los protectores de quienes destruyen la democracia, sino que cuando quieran enmendar (como cuando en 2015 se metieron a las marchas de última hora) será demasiado tarde y el MP procederá contra las Juntas Electorales, cuyos miembros son cercanos a las cámaras.
La Corte de Constitucionalidad tiene la salida en sus manos. Debe acoger los amparos presentados por Semilla y, en línea con su rol histórico que ha jugado en 1993 en el Serranazo y en otros momentos, corregir la investigación penal del juez Freddy Orellana y suspender la resolución donde busca cancelar al partido como una medida precautoria. Esa desfachatez es un funesto precedente que provocará que cualquier juez quiera suspender a cancelar a un partido sin mayores motivaciones; están abriendo una puerta que terminará de destruir el sistema de partidos políticos. Además, el juez Orellana no es imparcial, por lo que debe admitirse las acciones que buscan separarlo de la investigación. Se ha violado el debido proceso, no se ha dado acceso al expediente a Semilla en más de 31 ocasiones que lo ha solicitado, se está tratando de cancelar un partido sin seguir el procedimiento de la Ley Electoral y se siguen haciendo diligencias violatorias las leyes, la Constitución y el derecho internacional.
Está claro que el presidente Giammattei juega a doble banda. Por un lado, concede ante la comunidad internacional y se pelea con Fundaterror, pero por el otro aspecto, no hace nada para detener estas arbitrariedades. Aunque finalmente pierda y tenga que ceder el poder, su intención es dejar todo el campo incinerado de la pura rabia. El plan golpista de quitar a Arévalo por medio de un antejuicio, aprovechar esa vacante y que el próximo congreso nombre presidente, sigue en pie. No la tienen todas consigo pero Consuelo Porras y Curruchiche van a jugar decididamente para ganar el partido.

jueves, 7 de septiembre de 2023

Un mantra para Lucrecia

La última ocasión que nos vimos fue a través de una pantalla de celular. Le conté que recién había salido de un monasterio budista y compartimos algunas ideas. Me preguntó si yo había invitado a un amigo a Casa Tíbet; nos reímos, molestamos a su tía. No éramos amigos cercanos sino más bien tuvimos una relación como de parientes lejanos que se hablan de vez en cuando pero siempre en un tono de cercanía; compartimos, eso sí, un cariño profundo por su tía, Helen, quien también ha sido de cierta forma la mía. 


Cada aniversario del asesinato de Myrna Mack, 11 de septiembre, yo le enviaba un poema que escribí sobre su madre, y ella a veces lo compartía en sus redes y me lo agradecía. Era claro que en común teníamos una posición y actividad política pero más que eso, nos unía la relación por medio de Helen que implicaba un cariño incontestable. Luego de esa última llamada, fuimos a comer con Helen un plato vietnamita; de hecho yo salía de estar meditando por 10 días y ella, formada en el catolicismo, me preguntaba detalles sobre los alcances de la reencarnación, dónde, cuándo, en quién. Más que responderle, la llamaba a aprovechar estos momentos y a considerar la impermanencia de la vida, cuestión tan misteriosa e irracional, más para nosotros los occidentales que nos aferramos a todo. 


Luego de estar enferma buen tiempo, Lucrecia murió con Bernardo Arévalo a punto de ser entronado en la silla presidencial. Me contaba Helen que su sobrina, a diferencia de muchos, sí creyó desde el inicio que Semilla tendría un chance real de ganar. Y por eso le entregó buena parte de su última energía al proyecto político; fue su decisión, su convicción y su ejemplo, su forma de servir. Es un arte poder compaginar la mística y la espiritualidad dentro de una práctica política pues el poder en sí mismo destruye usualmente al espíritu. Nos lo dice puntualmente Mateo: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde la vida?” 


Estos dilemas resonaban en la vida de Lucrecia quien supo darle un giro consciente a su tiempo en este mundo. Médica, como su papá, buscó la vocación pública sin vacilación. De ministra a diputada, y antes acusó directamente (hay fotos muy elocuentes de ese juicio donde se le ve jovencita) a agentes militares de ejecutar extrajudicialmente a su madre, Myrna Mack, el gran símbolo de la justicia y del renacer en Guatemala. 


Hoy, a pocos días del aniversario de la muerte de su madre, pido que los mantras y el tiempo en el cojín de meditación estén dando un espacio sereno para el viaje de Lucrecia. Muy gratamente, los amigos de Casa Tíbet acompañaron este transcurso final con oraciones y meditaciones. Nos deja un mensaje de amalgamiento del espíritu y el ejercicio del poder, que espero pueda ser recibido. No es poca cosa. Ahora que lo pienso, mi abuelo también vivió 50 años y dejó un vendaval de bendiciones. Lo mismo hiciste tú, Lucky, como te nombraría Helen. Un mantra en tu honor. Om Ami dewa hri

lunes, 28 de agosto de 2023

Consuelo Porras busca cerrar filas




Álvaro Montenegro 

Las arbitrariedades del Ministerio Público por medio de las cuales ha buscado interferir en las elecciones han llamado la atención nacional e internacional. Pocas veces, una fiscal general ha sido tan cuestionada en organismos multinacionales, por Estados y sancionada por corrupción. En Guatemala, nunca se habían dado marchas multitudinarias para pedir que una Jefa del Ministerio Público renunciara. Esto le ha calado profundamente, así como los rechazos que ha sufrido por parte de congregaciones católicas, religión que Consuelo Porras profesa y de la cual se siente íntimamente ligada. 

Algunos sectores han dado muestras de ligeros pero significativos símbolos que implican un desmarque de Porras. La Corte de Constitucionalidad, en modo “gallo-gallina” permitió la segunda vuelta y no avaló la suspensión de Semilla, tampoco lo hizo la Corte Suprema de Justicia, órganos que habían sido sólidos del Pacto de Corruptos. Asimismo, el Cacif rechazó los intentos por cancelar a Semilla y se sintió aludido cuando el MP quiso actuar contra las Juntas Receptoras de Votos cuyos liderazgos están cercanos al círculo empresarial. El Tribunal Supremo Electoral (TSE), inicialmente fiel al mismo Pacto, dejó clara su distancia pues eran los señalados del supuesto fraude y se consolidaron al punto de que sostuvieron la presión para impedir que Giammattei y Porras se robaran la elección. 

Estas tensiones varían, se estiran y contraen dependiendo de cada jugada. Curruchiche anunció antejuicios contra Semilla y movió la ficha contra los magistrados del TSE y el Registrador. Para ello, se legitimó en denuncias antiguas de cercanos del Cacif que incluso retiraron las denuncias pues eran hechos antiguos que ya perdieron materia. Para hacer la próxima arremetida golpista, Porras junto a Fundaterror y los intereses criminales con apoyo de algunos empresarios necesitan reunificar al Pacto de Corruptos y dejar de lado las grietas que se han causado. De momento, si el MP presentara antejuicios contra Bernardo Arévalo, Samuel Pérez (o los que ya se presentaron contra el TSE) no tienen un fututo asegurado en las Cortes y podrían ser rechazados. Para tratar de cambiar el clima y favorecer la criminalización, el MP ejecutó dos acciones:

1) El amparo presentado el 25 de agosto donde de forma desparramada incorpora variadas pretensiones pero que en el fondo copia a los amparos preventivos que se han presentado desde 2015 para asegurar el derecho de manifestación. Sin embargo, este fue rechazado, lo que regresa a Porras a la esquina de la soledad. La fiscal general se presentó inusitadamente como agraviada por activistas y periodistas que la critican. Buscaba que la CC diera a entender que debía investigar “algo”, y con eso le bastaría para sacar algún caso (conexando a los tuiteros con Semilla o cualquier otro invento) diciendo que la máxima corte le había ordenado investigar. El amparo contra Giammattei buscaba subir la apuesta para que cualquier resolución trajera al presidente al ruedo para dar la pelea. Al negarlo, se ve que el Pacto está desgranado y los golpistas no tienen la fuerza para rebasar ciertas líneas.  

2) Caso contra Claudia González: es la abogada más importante de los fiscales criminalizados (de Juan Francisco Sandoval y Virgina Laparra) y utiliza una denuncia de Blanca Stalling (con quien Porras comparte status de sancionada por EEUU) para hacerle un guiño a ella y a la CSJ y decirle que “deben estar juntas en este barco”. También le recuerda al Cacif y a quienes se han desmarcado de la ofensiva golpista que existió una Cicig y que hay una guerra que debe ser terminada, y cuyo objetivo sería bloquear a Arévalo. 

El MP no las tiene todas consigo pero sí a jueces aliados dispuestos a todo (como Jimi Bremer o Freddy Orellana) para continuar con la intentona golpista. El Cacif y comunidad internacional han tratado de asegurar la elección sin que necesariamente se dé la salida de Porras de la fiscalía. Es evidente que ella “se morirá con las botas puestas” y tratará de criminalizar a fiscales, periodistas y activistas en una estrategia donde su objetivo de impunidad es impedir que Bernardo Arévalo asuma la presidencia. Consuelo Porras (con sus cada vez menos alianzas empresariales, Fundaterror y algunos funcionarios y organizaciones) es insostenible y la ciudadanía, comunidad internacional, empresarios decentes y funcionarios que no quieren vivir en una dictadura deben demandar su renuncia inmediata. Ella es la causa real de la ingobernabilidad y la crisis.

domingo, 27 de agosto de 2023

Aeropuerto


 

Otra triste espera en otro aeropuerto. Los aeropuertos son iguales pero hay cosas que varían. Una vez paré en Frankfurt de pura chiripa porque perdí un vuelo en Nueva York hacia Sudáfrica y tuve que dar una vueltona. La escala era inmensa y me dispuse a salir a conocer la casa de Goethe. Al regresar amodorrado al aeropuerto por el jet lag y la caminata bajo la lluvia, caí muerto en unas sillas como de playa. Me dormí varias horas. Pienso que en todos los aeropuertos deberían tener ese tipo de sillones, no creo que sean tan caros y ayudarían enormemente frente a estas sillas incómodas en las cuales no se pueden recostar los pies por lo que la dormida se dificulta. 

 

Me queda una hora de espera para tomar el avión de regreso a ¿casa? No sé si es a casa a donde voy, no sé ahora el significado de casa, que uno suele ligar a las personas que se constituyen en un espacio delimitado. Ahora que volví a mi país luego de un tiempo me sentí bien, reconozco los secretos de la ciudad, pero me consideré también lejano y estaba muy consciente de que pronto me iría, lo que me daba cierta impunidad; un aire de extranjero caía en mí, a un nivel espiritual, y ahora que lo pienso quizá evoco el arquetípico extranjerismo de Camus. 

 

El término hogar fue puesto en duda, sin duda. Soy bueno para aprender las tablas, las normas y los mandatos espirituales pero se me hace complicado bajar estas ideas al corazón, rompiendo la racionalidad. Hay un sentido de superioridad en querer entenderlo “todo” por medio de la teoría del conocimiento validada por mí: me refiero en mayor medida a los desazones y lo que no me gusta: ¿por qué el mundo debe adecuarse a mi capricho?

 

Sigo en el aeropuerto, se escuchan murmullos de partidos de futbol, cubiertos chocar, una voz robótica anunciando un retraso. La gente pasa y pasa, no dejan de pasar y perderse. Somos una red energética que se dispara amarrando el planeta: está claro por qué el covid se esparció tan rápido. 

 

 

 

 

 

 

sábado, 19 de agosto de 2023

Guatemala observa el amanecer de la democracia

No nos damos chance, a veces, de sentir esperanza. Estamos acostumbrados a denunciar los abusos, la criminalización, las mentiras. Pero hay una verdad incontestable: Guatemala está a punto de convertirse en la luz democrática de Centroamérica. Parece imposible que algo así se dé justo después de cinco años de persecución espuria contra los que combatieron la corrupción. Conocer de cerca las historias de los exilios -haberlas vivido-, ver a los amigos irse a la cárcel, ser difamados, y por el otro lado observar erguirse a los corruptos en las instituciones de justicia no solo ha provocado una náusea permanente sino que nos ha dejado con cierto sentido de desesperanza. 

 

Pero como dice Borges que los lugares comunes conviene repetirlos por ser certezas reales, recuerdo la frase de que cuando estaba la noche en su punto más oscuro, empezó a amanecer. Y lo que Guatemala vive en estos momentos no podría compararse ni con las prospecciones más optimistas. Bernardo Arévalo, el hijo del mejor presidente de la historia de Guatemala, está a punto de ser, a su vez, electo presidente. Cualquier otra situación sería una anomalía que provocaría, sin duda, que las calles se derramaran de gente; tal como ha sucedido en los últimos años cuando ha habido crisis y luchas férreas. 

 

Debemos felicitarnos como guatemaltecos y guatemaltecas porque no hemos dejado en colocar el dedo en la llaga y la plaza pública -que nosotros le decimos el parque central- se convirtió en un lugar de disputa de hegemonía; nos apropiamos de ella. El lejano 25 de abril de 2015, cuando salimos por primera vez en estas modalidades de protestas anticorrupcíon fue recordado con vehemencia por Bernardo Arévalo en su discurso en esa misma plaza abarrotada el 16 de agosto cuando fue el cierre de campaña del partido Movimiento Semilla. 

 

Siempre pensé que la crisis de 2015 con sus subidas y bajadas nunca se había terminado de resolver porque no se había dado una reforma sustantiva del Estado, y porque los dos gobiernos que sucedieron fueron una refuncionalización de la misma red criminal y solamente le colocaron en estos ocho años más leños a la hoguera de la indignación. El trabajo -silencioso a veces y vocal otras- de Semilla fue sembrando un camino que no se vio venir, pero que no carece de sentido. Realmente se fueron colocando semillas que ahora están germinando, robustas, que serán árboles centenarios, primaverales. Una verdadera resolución a esta crisis revelada supone un gobierno íntegro conformado por personas auténticas, sin nexos criminales, con capacidad y objetivos concretos. 

 

No terminamos de salir de la sorpresa y por momentos nos pellizcamos para saber si es verdad. Resulta que sí, que Arévalo podría liderar al país para comenzar a salir del agujero fétido al cual nos han refundido. Es alegre ver a tantos amigos y amigas acompañando este proyecto: porque aglutina a académicos que se cansaron solamente de analizar, a líderes estudiantiles del 2015, a empresarios medianos, profesionales, trabajadores, gente normal. Han aprendido las normas electorales y han trabajado arduamente para sacar adelante un proyecto de nación. Han quedado heridas y vendrán otra más: también hay exiliados ya a quienes les han inventado procesos penales. El Ministerio Público sigue su labor de bulldozer queriendo arrancar cualquier mata que no sea afín al statu quo delincuencial. 

 

Pero el relato cambió: la gente está vibrando, está creyendo, no se traga las mentiras del presidente ni de ningún otro político tradicional. Arévalo encarna el disidente y outsider pero la particularidad es que él tiene un músculo interno, histórico y que lo acompaña para emprender esta notable cruzada. Solamente de la mano del pueblo, como lo hizo su padre, podrá caminar entre el fango sin mancharse. 

 

Los riesgos están y seguirán. El trecho de agosto a enero, cuando toca el cambio de mando, es largo. Los ojos internacionales serán clave para contener las arremetidas del Ministerio Público, aupado por el presidente Giammattei, y la ciudadanía deberá salir a las calles las veces que se necesiten para defender este halo de esperanza que se ha abierto y que es fruto de miles de acciones: fiscales de mesa, pequeños donantes, decenas de voluntarios, quienes planifican, los diputados que demostraron su consistencia en el congreso, toda la gente que ha ido a las marchas, quienes redactaron mantas con sus manos, quienes publicaron sus actas de votos el día que el gobierno trató de alegar fraude, los abogados que han planteado amparos, los periodistas que no se callan; es una cuestión enorme compuesta por una colectividad dinámica que como una ola del océano busca, el 20 de agosto, el día de la segunda vuelta, derribar los diques de impunidad. 

 

 

sábado, 17 de junio de 2023

La oportunidad de trascendencia


 

Dice Pema Chodron que cuando quema el infierno del apego -extrañar un momento imposible, la rabia que desata hogueras indescifrables, los celos o cuestiones así de caóticas y aparentemente incontrolables- uno puede darse una pausa y hacer que desde el sentir de ese fuego agónico brinque una deidad -como Mahakala, una deidad iracunda- y al verla tan grotesca nos dé un susto benigno (como cuando asustan para quitar el hipo) que muestra la completitud de la iluminación fecunda. ¿Cuándo se terminan esos momentos de apego, de enganche cancerígeno que nos roba la paz? Cuando nos iluminamos, dice Pema Chodron. 

 

Uno ha estado acorralado por diversos factores, aunque no dejamos de ser privilegiados por estar en la práctica y tener combustible en la panza. Vemos alrededor y las millones de ficciones que nos acompañan dan náusea suprema: no solo la política sino lo que la humanidad preferentemente emana: edificaciones del ego infinito: cada palabra parecería enfocada en validarnos, sabernos parte de un holograma que debe encajar en una idea arquetípica cultural, descifrada así por la construcción económica, social, etcétera. Las verdades nobles del Buda, la condición de que todos sufrimos, nos confirma un entramado truqueado, indispuesto, vomitivo. 

 

Hay quienes a lo mejor les es más fácil existir. Hay quienes les requiere más tiempo, como a mí, vincularse a un sendero significativo. Uno ha tratado de todo, experimentado de todo para concluir que depender de una validación exterior resulta un fracaso consuetudinario. No hay forma de llevar una buena vida así y el mundo que consumimos está básicamente permeado por las validaciones: las validaciones negadas (de los padres o de alguien más) se terminan añorando en parejas, jefes, premios, títulos, etcétera. 

 

A las mujeres se les demanda la belleza, a los hombres el poder, por decir dos consideraciones simplistas, que se interconectan pero si vamos a generalizaciones, nos desciframos en esos términos (las construcciones de género) y entonces vemos problemas alimenticios, cosa común, o que se hace literalmente todo por lograr una posición para “conseguir” una novia linda que será esposa y madre y así reproducir el ciclo de la infatuación familiar.

 

En buena medida, la mayoría somos presas de esto y lo aceptamos: quizá no tiene nada de malo pero el tema es esforzarse en la búsqueda de un sentido por medio de que otros nos aprueben y jamás “llegar”; lo percibido está siendo constantemente diseñado por nuestra individual psique que aprendió a hacerlo así; pero bueno, hay otras formas de disfrutar la vida. 

 

Y más que disfrutar, latir con consciencia plena de las tribulaciones que nos aterran en lo interno y que se explayan sobre los sistemas económicos y jurídicos: el más poderoso velará por su interés o por lo que cree que es su interés; recordemos que se ha visto a tantos millonarios suicidarse, imperios implosionar, presidentes asesinados. 

 

Se siente ese ambiente de que esta realidad ya no da. Que se requiere un manifiesto. Pero sin tiempo libre, no habrá ninguna idea revolucionaria que aceitar, como me ha dicho mi amiga. Se los digo desde la capital del Imperio: esto ya no da. Habrá fórmulas mágicas para parchear la estructura pero el espíritu es sabio y nos está poniendo en frente a los glaciares derritiéndose que interpelan así el sentido cultural económico más concreto; nos vamos a ahogar sin soltar los dólares/yuanes/euros enterrados en el banco. Necesitamos acariciar este momento. 

 

El miedo es el motor que jala de regreso: vuelvo al punto inicial: miedo a soltar la certeza del apego a alguien, a algo, o a todo lo conocido; ya soltamos las drogas que era un dios bastante influyente, ahora será el poder, el like y la validación; decía Pema que finalmente ella pedía que el apego se manifestara seguido porque así saltaría Mahakala, y como dios iluminado, asustándola (como quitándole el hipo) le recordaría el despertar, la oportunidad de trascendencia. 

jueves, 25 de mayo de 2023

Escribo cansado

 

Escribo cansado. Escribo muerto. Todos estamos muertos, en potencia. Si digo muertos y no digo muertos y muertas, o muertxs o todes estamos muertes, en ciertos círculos, estaría muerto. No voy a entrar a indagar más y quizá tienen razón y el lenguaje es vivo y debe ser inclusivo pero ahora solo escribo sin pensar, viendo cómo mis yemas presionan el botón de la letra para combinar dos, tres letras y una palabra y una frase y el otro día leí después de años un cuento de Cortázar y como me dijo Payeras una vez: cuando leía a Cortázar yo era feliz; fui feliz leyendo ese cuento escrito con agonía y meticulosidad y notaba, una vez más, que me gustan esos finales, a todo mundo le gustan los finales de Cortázar y nos inspiran a poner is griegas para precipitar un desenlace misterioso, arcaico, nostálgico o tenaz que es como una ola que llega y se va; cierta paz da leer literatura. Hoy vi a alguien leyendo el libro de la Chica Mala de Vargas Llosa en italiano y le pregunté y me dijo que lo había leído varias veces y me relató en dos platos la trama, yo leí ese libro pero solamente se me vienen recuerdos de recortes, los pasajes en Inglaterra en esa cultura de caballos y aristócratas y un poco las relaciones de ella y el personaje del intérprete, pero no más. El olvido está presente siempre. ¿Imaginen que nos recordáramos de todo todo el tiempo? Como la película Everything, Everywhere, All at Once, no sé si la vieron pero por ahí leí una aproximación budista sobre el todo y los pincelazos que podrían interpretarse desde ese lente. Está también, más que nunca presente, el cuento de la Biblioteca de Babel de Borges. Esto del ChatGPT nos hace pensar que quizá es posible que todo vaya a estar escrito pronto y lo que se pretende presentar como nuevo será solo una ilusión potable para desconocedores. En fin, me da placer estar tecleando, como jugando, mientras miles de ansiedades me rodean: me rodean a mí, que soy asimismo una idea de mí. Noto, a veces, cómo se desprende un pensamiento como si fuera un retoño que florece: el preciso segundo de florecer: ahí el milagro, ahí la atención, acariciar ese episodio minúsculo y dejar que florezca y que siga su cauce, no identificarse con ese objeto que despunta; puede haber millones de florecimientos en un minuto, de hecho los hay y nada tienen que ver conmigo. ¿Cuántas plantas están muriendo y naciendo ahora? ¿Cuánto llanto instantáneo en los sepelios y en las salas de nacimiento de los hospitales? Pero, regreso: la intención toral de esta reflexión era partir de que se requiere tiempo para el despertar de consciencia. El tiempo se hace, el tiempo se estira y se adecúa para las prioridades; es verdad. Puede que sea una excusa lo que digo, pero realmente el capitalismo y las demandas de productividad y mantenerse vivos, limpios y al día con la renta exigen una cantidad de esfuerzo diurno y a veces nocturno que básicamente no deja espacio para sembrar las semillas del despertar. Es como si el mismo samsara -la espiral del eterno retorno que planteaba Nietzsche, y otros antes que él- implique por default un lugar en la cadena de productividad, y que para romper con la estancia dentro de estos entramados de podredumbre -crisis, urgencia de validación, que el nombre de uno retumbe en los cielos- que replica la misma nefasta entonación sin salida, se deban incinerar puentes con este mundo aunque sean puentes metafísicos y simbólicos; y en un punto a lo mejor residir pero sin dejarse drenar o bien solo aprender el baile sin que nos engullan los zopilotes que quieren devorarnos y nos escupen y nos demandan todo, nuestra destrucción absoluta. O bueno, ¿y si eso es? Esa incineración inmisericorde de las identidades, que esta agonía que nos lanzan y nosotros también nos lanzamos sea la larga noche necesaria para el despertar que implicará el aplastamiento de las gotas del otro cuento de Cortázar, plaf, una viscosidad en el mármol; nos gustan los finales de Cortázar.

domingo, 26 de febrero de 2023

El viaje de Cohen




Por fin me atrapó el Covid luego de sortearlo de las formas más inverosímiles. Me vino en un momento, además, crítico, en el que se esboza una nueva ruta en mi vida. Lo veo más bien como una iniciación a una siguiente etapa. Como que un cascarón se quebrara; un parto requiere, claramente, un dolor que no hemos experimentado antes. Heme aquí: pariendo, siendo parido. La enfermedad cataliza otros vientos internos. Algo necesita morir. 

 

Como parte de las actividades para pasar el tiempo, me topé en Netflix con el documental “Hallelujah: Leonard Cohen, a Journey, a Song (2022)”, sobre la vida de Leonard Cohen, quien siempre me había atraído especialmente y sin muchas explicaciones.

 

Al verlo, se me quitó el sabor ácido de las vitaminas C y de los tés para la tos. Leonard Cohen es pues, quienes lo conocen, un místico musical, quien nació más que para cantar y escribir, para conectar con el misterio indescifrable que se entiende según cada concepción, en Dios o la Iluminación o el más allá. No sabemos a qué venimos a este mundo y ese pormenor estalla toda la ansiedad posible, las opresiones planetarias y la ambición justificando la existencia de los tronos y las banderas. 

 

Cohen tuvo la maestría de gastar el tiempo en las cosas que importan y tuvo, al parecer, resuelta su economía, canadiense de Montreal, y experimentó la fama y el rechazo de la productora Columbia cuando el presidente desdeñó el disco que contenía la versión original de Hallelujah en 1984. Pero confió en su destino místico y vivió más de cinco años el monasterio zen Mount Baldy, en California, donde recibió una limpieza de los velos mentales, como dicen los hermanos budistas. 

 

Admiro la capacidad de sacralizar la pasión y enlazar lo común con lo divino y de invertir el esfuerzo en esa atención a sí mismo para poder dejar de pensar en lo que vendrá después y concentrarse en el segundo actual, parafraseando lo que él diría en una entrevista. Su nombre en el monasterio fue “Jikan” (el silencioso), un mote aparentemente contradictorio, ya que su afán era cantar, pero en realidad evocaba una verdad de dos lados, como toda verdad que se respeta, en donde la música y el silencio eran uno, un canto meditativo desde la plegaria que ascendía y caía de vuelta. 

 

Tras bajar del monasterio, en una de esas, su agente le robó todo. A los 70 años, eso le motivó obligándolo a trabajar de nuevo. Se diría que el destino le ayudó a volver a producir pesar de perder su plata. Entonces desató de nuevo, después de más de diez años, giras mundiales en donde ya había integrado otros saberes y sin tantos velos afinó la luz de la conexión y brilló hasta el final; murió en 2016. Hallelujah tuvo mil versiones y obtuvo una vida aparte de Cohen, pero éste le impregnó un tono de religiosidad laica que se escucha como un rezo pop que sin duda prende los violines del espíritu. 

 

Cada viaje es también un espejo de otros viajes y Cohen entonces me habla con su película -la película que hicieron de él- sobre la posibilidad de paz y de recostarse en la realidad plena y a pesar de los desasosiegos invocar la luz que nos rompe en pequeñas partículas. Cohen me toma de la mano hacia la primavera que se muestra. 

 

 

domingo, 12 de febrero de 2023

Días de aviones

 

Recién me duché en el aeropuerto de Nueva York; me siento oficialmente Tom Hanks. Llevo más de un día viajando desde que salí de Sudáfrica. Me espera la ciudad de México, lugar al que voy a tramitar la visa de estudiante para volver a Washington DC. Hace un mes arranqué una maestría en derecho. Con lo que me costó sacar mi carrera en Guatemala, con lo que peleé con los profesores y con lo que juré incluso en un poema jamás volver a estudiar más derecho. Las veces que me salí de la universidad, que discutí con mi padre, que insulté la ley. Debo decir que en las clases que llevo ahora sí que se explora el derecho en el sentido más profundo, contrario a lo que lo viví en Guatemala, donde, con el perdón de unos cuantos catedráticos, no te justifican las normas más que con la frase “porque la ley así lo dice” que es en realidad un escupitajo al estudiante que quiere desentrañar los principios fundacionales de las civilizaciones y no solamente aprenderse las leyes que son parte de un esquema político -y económico- que sustenta un Estado -todos los Estados- para mantener cierto poder. 

 

Es fácil decirlo y uno claro que lo intuye pero en mi querido país es tan difícil que se enseñe así de claro, quizá porque mostrar la realidad tan sinceramente puede generar cambios volubles no deseados por los dueños de las educaciones y los gobernantes. Últimamente me pasa que se me vienen una serie de explicaciones minuciosas -quizá innecesarias y por eso ya no las digo-, por ejemplo de cómo se fraguaron los sistemas políticos -instituciones, tratados internacionales, modelo económico y financiero- post Segunda Guerra Mundial y a partir de ahí se marcó lo que entendemos cómo realidad. Muy básica la onda: quien ganó la guerra le puso su huella a la forma en que los territorios y las poblaciones se relacionan. ¿Pero qué otra forma de hacerse había?, cuestionaría cualquiera. Y más que reñir en este texto, solo pienso, reflexiono, desde el aeropuerto de Newark. 

 

Tenía días -meses- de querer escribir sin mayor objetivo. Estar haciendo reportes en oficinas puede enseñarte muchas cosas -precisamente de cómo se mueve este mundillo- pero ciertamente te coarta hacia una pose estirada. Y bueno, yo sí que tengo un aire político, por decirlo, pero ante todo, y disculpen esta otra pretensión, ante todo soy un poeta. Me da risa cuando abogados quieren demeritar una resolución de un tribual o cualquier otra cosa diciendo “eso es pura poesía”, intentando dar a entender que carece de sustento. ¡Qué tiene más raíz y más certeza que la misma poesía! Pero así es este mundo, permanentemente nos frustraríamos si nos enojara cada inconsistencia que se nota en los demás y en uno mismo; no negaré que el ser más contradictorio radica acá en este pecho. ¡Tiren la piedra, pues, hermanos y hermanas del pecado! 

 

Platicaba con alguien del tema de vivir fuera del país propio y lo comparaba con ser un huérfano, apuntaba a la inteligencia que nace por esa condición donde no hay más que la necesidad empujando, entre las piedras, a las plantas hacia el sol. Al obligarse a ese esfuerzo se logrará que la planta sea más robusta que las demás. Ver la situación así, denota una capacidad de sustraer de lo opaco algo brillante, diciéndolo en términos bastante jungianos. Es lo que hacemos en espacios espirituales: enfocar la energía, no negar la oscuridad sino adentrarse en ella. Me lo decía porque yo le contaba del periplo que me cargo desde Sudáfrica, de ciudad en ciudad. Me decía que vivir fuera me fortalecería, los viajes así de locos mostraban un poco ese desarraigo. Y eso que en la ida a Sudáfrica me fue bastante peor: el vuelo se canceló y tuve que pasar un día en Frankfurt, lo que me llevó a conocer nada-más-con-un-ojo-abierto la casa de Goethe pues el jet lag me terminó haciendo trizas a medio paseo. 


En el viaje pasaron un par de cosas importantes y una de ellas fue la liberación de 222 presos políticos nicaragüenses que ahora serán mis vecinos en DC. Con otro amigo comentamos la fuerza del Obispo Rolando Álvarez, quien decidió no subirse al avión y Daniel Ortega por medio de un juez lo condenó por esa ofensa a 26 años de cárcel. Condena que recibió con todo el peso de un mártir cristiano, en el sentido más profundo y existencial, para colocarse -me decía este amigo- al lado de Monseñor Romero y Juan Gerardi y otros curas que ofrendaron su vida en aras del expandir de la conciencia; sus actos son pasos superiores que develan al poder más pestilente y subliman la transparencia del espíritu anteponiéndose al cuerpo desechable. La renuncia del individuo para fundirse con la totalidad. Lo imagino a Monseñor Álvarez -a quien el Papa Francisco recién le dedicó un tuit- resistiéndose a subir al avión y volver a la Nicaragua-prisión para enfrentarse a su destino abrasivo pero fecundo. De otra forma el Papa quizá no habría notado -o al menos no con tanta efusión- la situación de Nicaragua. Un sacrificio cristiano pleno desde la más sincera hermenéutica del corazón. 

 

Son gestos que pican con triste ilusión el alma, entre tanta desesperanza colectiva en el que los ultranacionalismos crecen como maleza con espinas frente una propuesta más humana que no termina de permear; uno no sabe cuál será el auténtico rumbo del nuevo paradigma esperado. Entiendo que se está edificando este postulado -hay visos que enfocan al mundo sostenible- pero antes de llegar habrá mucha sangre y no sé si más guerras de las que siempre ha habido pero sí una convulsión caótica en lo que se encauza una apuesta. En mi país, Guatemala, ya lo saben, las elecciones que vienen no resolverán nada; al contrario, se profundizará la represión sobre todo si gana Zury Ríos, hija del dictador Ríos Montt. Es ingenuo pensar que ella no viene con las manos deseosas de vengar el juicio de su padre, conducido principalmente por las víctimas del genocidio, organizaciones de derechos humanos, respaldado por la prensa y la comunidad internacional. Ella y sus aliados pensarán que no se valía juzgar a quien derrotó el comunismo y que hay que equilibrar poniendo en la picota a quienes se atrevieron en tocar a los militares con las manos sucias. 

 

Pero no quería adentrarme mucho en el proceso electoral, ese zafarrancho que observo por medio de un telescopio. Quisiera impugnar candidaturas, hacer y deshacer, como hace cuatro años cuando intentamos de todo y conseguimos poco o casi nada. Diría que ahora busco este paradigma pero es mentira, solo busco contar un poco lo vivido en los últimos días. Aseguro que esto me calma y me entretiene y sé que a algunas personas les interesa leer estas historias.

 

 

 

viernes, 10 de febrero de 2023

Más de doscientas aves libres



Volaron con las marcas de los grilletes

En las manos cansadas de abrazar barrotes

Miles de escupidas llevan en los bolsillos

Endilgadas por los jueces sin firma 

Nicaragua Nicaragüita 

Observa una parvada de 200 aves

Volar huyendo de la celda aguda 

Se desbordan alegres los viejos lagos 

El suelo extrañará a sus hijos 

Que se irán por un tiempo oculto   

Caerán las flores del cielo 

Cuando se derritan los centinelas

Que amarran los cuellos de los hermanos

Buscando detener la historia

Para que el país sea siempre una canica 

Dentro del llavero 

De un par de hambrientos 

Como todas las hienas

Que han querido morirse 

Con la corona puesta 

domingo, 27 de noviembre de 2022

White Lotus (el hotel más blanco)



 

White: blanco, pulcritud, la unión de todos los colores, la luz. Pigmentocráticamente, el blanco se entiende como el color de los colonizadores, de los que están arriba en el mapamundi, de quienes propagan la cultura, los dioses buenos, la civilización que enfrenta a los desconocidos, malosos, salvajes y dementes que en su alma quieren acabar con la especie triunfadora. Estos locos no son blancos, para nada, y no entienden nada.

 

White Lotus es el nombre de una serie (HBO, 2021-2022) que lleva el nombre del hotel, por decirlo, más sofisticado del mundo. Han salido dos temporadas (la segunda aún no ha terminado) y cada una transcurre de manera separada, en lugares distintos pero ambas cuentan con elementos comunes. La primera es en Hawái y la segunda en Sicilia. Paisajes espléndidos, en medio de islas, mares, alegría. Quienes logran pagar el White Lotus son pocos y casi todos blancos, élite mundial. Millonetas de verdad, en el sentido más exclusivo posible; digo, no sé si los oligarcas chapines lograrían llegar al White Lotus.

 

Y bueno, pasa de todo, como en cualquier hotel de estas categorías: excentricidades, odios, peleas, amores repentinos. Desde un tono de humor sutil y con elegante acidez, se narran pequeñas historias que se vinculan en una cotidianidad magnánima de ricos que padecen de los mismos problemas que todos: falta de validación, vacío existencial, romances frustrados, pero por sus formas aristocráticas, las consecuencias de sus ansiedades son más extravagantes que las de la gente ordinaria. 

 

Más allá del entretenimiento de la vida de los adinerados, el asunto que bordea la serie White Lotus es la segregación insondable entre estos ricos, los clientes del hotel, y los trabajadores nativos y del resto de sus paisanos: la impunidad burguesa sobre el laborioso vivir del colonizado. El turismo extractivo y displicente abogando por una satisfacción instantánea a costa de lo que sea. Un orden planetario construido así y en la serie vemos estas estampas que no nos explican nada, no nos dan moralinas, solo nos muestran esta realidad, como en una buena historia: exagerándola para que quede clara. 

 

El humor se agradece y no se da tan fácil. Ya dijera Monterroso que algunos no lo tomaban en serio cuando leían sus cuentos satíricos y sus fábulas. Erasmo de Rotterdam elogió la estulticia hasta que dolió. ¿Qué más dramático que el humor más puro?

 

 

 

 

 

 

We Will Miss (and Honor) You, Professor Hunter

    On the first day of class, Professor Hunter asked, “Why did you sign up for this international environmental law class?” I, somewhere be...