martes, 12 de septiembre de 2023

Consuelo Porras en guerra abierta


Es difícil descifrar a la actual fiscal general, cuáles son sus motivaciones. Dicen que no se ha enriquecido pero sí que ha acumulado poder e influencia y trascendencia, según sus términos. Tiene un carácter virulento, usa tonos agresivos o absolutamente bondadosos, según sea el caso. Le gusta llevar la batuta de la plática y si puede, evita que otros le comenten cuestiones que no quiere escuchar. Al principio ninguneaba las redes sociales, pero ahora se mantiene pegada a ellas pues cada tuit o comunicado, sobre todo si es de carácter internacional, lo responde. Hace cada vez que puede referencias a Dios, a su fe católica, y parece que tiene curas sólidos que la respaldan, cercanos a las oligarquías locales más conservadoras y que un objetivo de su vida es, desde su óptica, evitar que las costumbres cambien. En medio de esta cruzada -casi una Guerra Santa-, Consuelo Porras enfiló sus cañones hacia la CICIG, la anterior FECI y ahora Bernardo Arévalo.
El 12 de septiembre, el Ministerio Público volvió a allanar las instalaciones del Tribunal Supremo Electoral (TSE), lo que, según declaraciones del mismo Rafael Curruchiche, se debe a una investigación por una denuncia por manipulación de los resultados electorales, pero también se refirió en sus declaraciones al caso contra Semilla. Quiere encontrar el pelo en la sopa para justificar los antejuicios contra diputados, más órdenes de captura y rascar un antejuicio contra Bernardo Arévalo. Estos difícilmente prosperarían en estas cortes, si bien cooptadas, pero que han olido el viento de los cambios y parecería que, de momento, no se prestarían a dejar sin inmunidad al presidente entrante antes del 14 de enero. Pero el MP empuja la barda y sabe que puede “machucar colas” en las cortes. Los ojos del hemisferio están encima de Guatemala y que el secretario de la OEA Luis Almagro esté liderando esta veeduría que busca garantizar el cambio de mando es una cuestión mayor, en términos regionales. Nunca en el país se había dado una situación así, porque el miedo de las redes de corrupción, impunidad y crimen organizado es inmenso por los privilegios que perderán ante la inminente llegada de Arévalo.
El Cacif y otros sectores conservadores que pueden no estar de acuerdo con el golpe aducen falsamente que es posible que conviva Consuelo Porras y Bernardo Arévalo. Pero vemos que es mentira: la defensa del proceso electoral implica necesariamente la salida de Porras. Ella es la actora de impunidad más importante que ha tenido el país, porque desde el puesto desde donde se dirige la persecución penal se decide acusar a quienes no han cometido delitos y proteger a los criminales. Es como una película de mafias sicilianas: la fiscal general tergiversa absolutamente la ley con la complicidad de jueces igualmente cómplices. Si el Cacif continúa en esta postura de hacerse el desentendido ante la aberración legal que estamos viviendo, como que se abrieran las cajas de las boletas contra la norma expresa que lo prohíbe, no solo quedarán ante la historia como los protectores de quienes destruyen la democracia, sino que cuando quieran enmendar (como cuando en 2015 se metieron a las marchas de última hora) será demasiado tarde y el MP procederá contra las Juntas Electorales, cuyos miembros son cercanos a las cámaras.
La Corte de Constitucionalidad tiene la salida en sus manos. Debe acoger los amparos presentados por Semilla y, en línea con su rol histórico que ha jugado en 1993 en el Serranazo y en otros momentos, corregir la investigación penal del juez Freddy Orellana y suspender la resolución donde busca cancelar al partido como una medida precautoria. Esa desfachatez es un funesto precedente que provocará que cualquier juez quiera suspender a cancelar a un partido sin mayores motivaciones; están abriendo una puerta que terminará de destruir el sistema de partidos políticos. Además, el juez Orellana no es imparcial, por lo que debe admitirse las acciones que buscan separarlo de la investigación. Se ha violado el debido proceso, no se ha dado acceso al expediente a Semilla en más de 31 ocasiones que lo ha solicitado, se está tratando de cancelar un partido sin seguir el procedimiento de la Ley Electoral y se siguen haciendo diligencias violatorias las leyes, la Constitución y el derecho internacional.
Está claro que el presidente Giammattei juega a doble banda. Por un lado, concede ante la comunidad internacional y se pelea con Fundaterror, pero por el otro aspecto, no hace nada para detener estas arbitrariedades. Aunque finalmente pierda y tenga que ceder el poder, su intención es dejar todo el campo incinerado de la pura rabia. El plan golpista de quitar a Arévalo por medio de un antejuicio, aprovechar esa vacante y que el próximo congreso nombre presidente, sigue en pie. No la tienen todas consigo pero Consuelo Porras y Curruchiche van a jugar decididamente para ganar el partido.

jueves, 7 de septiembre de 2023

Un mantra para Lucrecia

La última ocasión que nos vimos fue a través de una pantalla de celular. Le conté que recién había salido de un monasterio budista y compartimos algunas ideas. Me preguntó si yo había invitado a un amigo a Casa Tíbet; nos reímos, molestamos a su tía. No éramos amigos cercanos sino más bien tuvimos una relación como de parientes lejanos que se hablan de vez en cuando pero siempre en un tono de cercanía; compartimos, eso sí, un cariño profundo por su tía, Helen, quien también ha sido de cierta forma la mía. 


Cada aniversario del asesinato de Myrna Mack, 11 de septiembre, yo le enviaba un poema que escribí sobre su madre, y ella a veces lo compartía en sus redes y me lo agradecía. Era claro que en común teníamos una posición y actividad política pero más que eso, nos unía la relación por medio de Helen que implicaba un cariño incontestable. Luego de esa última llamada, fuimos a comer con Helen un plato vietnamita; de hecho yo salía de estar meditando por 10 días y ella, formada en el catolicismo, me preguntaba detalles sobre los alcances de la reencarnación, dónde, cuándo, en quién. Más que responderle, la llamaba a aprovechar estos momentos y a considerar la impermanencia de la vida, cuestión tan misteriosa e irracional, más para nosotros los occidentales que nos aferramos a todo. 


Luego de estar enferma buen tiempo, Lucrecia murió con Bernardo Arévalo a punto de ser entronado en la silla presidencial. Me contaba Helen que su sobrina, a diferencia de muchos, sí creyó desde el inicio que Semilla tendría un chance real de ganar. Y por eso le entregó buena parte de su última energía al proyecto político; fue su decisión, su convicción y su ejemplo, su forma de servir. Es un arte poder compaginar la mística y la espiritualidad dentro de una práctica política pues el poder en sí mismo destruye usualmente al espíritu. Nos lo dice puntualmente Mateo: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde la vida?” 


Estos dilemas resonaban en la vida de Lucrecia quien supo darle un giro consciente a su tiempo en este mundo. Médica, como su papá, buscó la vocación pública sin vacilación. De ministra a diputada, y antes acusó directamente (hay fotos muy elocuentes de ese juicio donde se le ve jovencita) a agentes militares de ejecutar extrajudicialmente a su madre, Myrna Mack, el gran símbolo de la justicia y del renacer en Guatemala. 


Hoy, a pocos días del aniversario de la muerte de su madre, pido que los mantras y el tiempo en el cojín de meditación estén dando un espacio sereno para el viaje de Lucrecia. Muy gratamente, los amigos de Casa Tíbet acompañaron este transcurso final con oraciones y meditaciones. Nos deja un mensaje de amalgamiento del espíritu y el ejercicio del poder, que espero pueda ser recibido. No es poca cosa. Ahora que lo pienso, mi abuelo también vivió 50 años y dejó un vendaval de bendiciones. Lo mismo hiciste tú, Lucky, como te nombraría Helen. Un mantra en tu honor. Om Ami dewa hri

lunes, 28 de agosto de 2023

Consuelo Porras busca cerrar filas




Álvaro Montenegro 

Las arbitrariedades del Ministerio Público por medio de las cuales ha buscado interferir en las elecciones han llamado la atención nacional e internacional. Pocas veces, una fiscal general ha sido tan cuestionada en organismos multinacionales, por Estados y sancionada por corrupción. En Guatemala, nunca se habían dado marchas multitudinarias para pedir que una Jefa del Ministerio Público renunciara. Esto le ha calado profundamente, así como los rechazos que ha sufrido por parte de congregaciones católicas, religión que Consuelo Porras profesa y de la cual se siente íntimamente ligada. 

Algunos sectores han dado muestras de ligeros pero significativos símbolos que implican un desmarque de Porras. La Corte de Constitucionalidad, en modo “gallo-gallina” permitió la segunda vuelta y no avaló la suspensión de Semilla, tampoco lo hizo la Corte Suprema de Justicia, órganos que habían sido sólidos del Pacto de Corruptos. Asimismo, el Cacif rechazó los intentos por cancelar a Semilla y se sintió aludido cuando el MP quiso actuar contra las Juntas Receptoras de Votos cuyos liderazgos están cercanos al círculo empresarial. El Tribunal Supremo Electoral (TSE), inicialmente fiel al mismo Pacto, dejó clara su distancia pues eran los señalados del supuesto fraude y se consolidaron al punto de que sostuvieron la presión para impedir que Giammattei y Porras se robaran la elección. 

Estas tensiones varían, se estiran y contraen dependiendo de cada jugada. Curruchiche anunció antejuicios contra Semilla y movió la ficha contra los magistrados del TSE y el Registrador. Para ello, se legitimó en denuncias antiguas de cercanos del Cacif que incluso retiraron las denuncias pues eran hechos antiguos que ya perdieron materia. Para hacer la próxima arremetida golpista, Porras junto a Fundaterror y los intereses criminales con apoyo de algunos empresarios necesitan reunificar al Pacto de Corruptos y dejar de lado las grietas que se han causado. De momento, si el MP presentara antejuicios contra Bernardo Arévalo, Samuel Pérez (o los que ya se presentaron contra el TSE) no tienen un fututo asegurado en las Cortes y podrían ser rechazados. Para tratar de cambiar el clima y favorecer la criminalización, el MP ejecutó dos acciones:

1) El amparo presentado el 25 de agosto donde de forma desparramada incorpora variadas pretensiones pero que en el fondo copia a los amparos preventivos que se han presentado desde 2015 para asegurar el derecho de manifestación. Sin embargo, este fue rechazado, lo que regresa a Porras a la esquina de la soledad. La fiscal general se presentó inusitadamente como agraviada por activistas y periodistas que la critican. Buscaba que la CC diera a entender que debía investigar “algo”, y con eso le bastaría para sacar algún caso (conexando a los tuiteros con Semilla o cualquier otro invento) diciendo que la máxima corte le había ordenado investigar. El amparo contra Giammattei buscaba subir la apuesta para que cualquier resolución trajera al presidente al ruedo para dar la pelea. Al negarlo, se ve que el Pacto está desgranado y los golpistas no tienen la fuerza para rebasar ciertas líneas.  

2) Caso contra Claudia González: es la abogada más importante de los fiscales criminalizados (de Juan Francisco Sandoval y Virgina Laparra) y utiliza una denuncia de Blanca Stalling (con quien Porras comparte status de sancionada por EEUU) para hacerle un guiño a ella y a la CSJ y decirle que “deben estar juntas en este barco”. También le recuerda al Cacif y a quienes se han desmarcado de la ofensiva golpista que existió una Cicig y que hay una guerra que debe ser terminada, y cuyo objetivo sería bloquear a Arévalo. 

El MP no las tiene todas consigo pero sí a jueces aliados dispuestos a todo (como Jimi Bremer o Freddy Orellana) para continuar con la intentona golpista. El Cacif y comunidad internacional han tratado de asegurar la elección sin que necesariamente se dé la salida de Porras de la fiscalía. Es evidente que ella “se morirá con las botas puestas” y tratará de criminalizar a fiscales, periodistas y activistas en una estrategia donde su objetivo de impunidad es impedir que Bernardo Arévalo asuma la presidencia. Consuelo Porras (con sus cada vez menos alianzas empresariales, Fundaterror y algunos funcionarios y organizaciones) es insostenible y la ciudadanía, comunidad internacional, empresarios decentes y funcionarios que no quieren vivir en una dictadura deben demandar su renuncia inmediata. Ella es la causa real de la ingobernabilidad y la crisis.

domingo, 27 de agosto de 2023

Aeropuerto


 

Otra triste espera en otro aeropuerto. Los aeropuertos son iguales pero hay cosas que varían. Una vez paré en Frankfurt de pura chiripa porque perdí un vuelo en Nueva York hacia Sudáfrica y tuve que dar una vueltona. La escala era inmensa y me dispuse a salir a conocer la casa de Goethe. Al regresar amodorrado al aeropuerto por el jet lag y la caminata bajo la lluvia, caí muerto en unas sillas como de playa. Me dormí varias horas. Pienso que en todos los aeropuertos deberían tener ese tipo de sillones, no creo que sean tan caros y ayudarían enormemente frente a estas sillas incómodas en las cuales no se pueden recostar los pies por lo que la dormida se dificulta. 

 

Me queda una hora de espera para tomar el avión de regreso a ¿casa? No sé si es a casa a donde voy, no sé ahora el significado de casa, que uno suele ligar a las personas que se constituyen en un espacio delimitado. Ahora que volví a mi país luego de un tiempo me sentí bien, reconozco los secretos de la ciudad, pero me consideré también lejano y estaba muy consciente de que pronto me iría, lo que me daba cierta impunidad; un aire de extranjero caía en mí, a un nivel espiritual, y ahora que lo pienso quizá evoco el arquetípico extranjerismo de Camus. 

 

El término hogar fue puesto en duda, sin duda. Soy bueno para aprender las tablas, las normas y los mandatos espirituales pero se me hace complicado bajar estas ideas al corazón, rompiendo la racionalidad. Hay un sentido de superioridad en querer entenderlo “todo” por medio de la teoría del conocimiento validada por mí: me refiero en mayor medida a los desazones y lo que no me gusta: ¿por qué el mundo debe adecuarse a mi capricho?

 

Sigo en el aeropuerto, se escuchan murmullos de partidos de futbol, cubiertos chocar, una voz robótica anunciando un retraso. La gente pasa y pasa, no dejan de pasar y perderse. Somos una red energética que se dispara amarrando el planeta: está claro por qué el covid se esparció tan rápido. 

 

 

 

 

 

 

sábado, 19 de agosto de 2023

Guatemala observa el amanecer de la democracia

No nos damos chance, a veces, de sentir esperanza. Estamos acostumbrados a denunciar los abusos, la criminalización, las mentiras. Pero hay una verdad incontestable: Guatemala está a punto de convertirse en la luz democrática de Centroamérica. Parece imposible que algo así se dé justo después de cinco años de persecución espuria contra los que combatieron la corrupción. Conocer de cerca las historias de los exilios -haberlas vivido-, ver a los amigos irse a la cárcel, ser difamados, y por el otro lado observar erguirse a los corruptos en las instituciones de justicia no solo ha provocado una náusea permanente sino que nos ha dejado con cierto sentido de desesperanza. 

 

Pero como dice Borges que los lugares comunes conviene repetirlos por ser certezas reales, recuerdo la frase de que cuando estaba la noche en su punto más oscuro, empezó a amanecer. Y lo que Guatemala vive en estos momentos no podría compararse ni con las prospecciones más optimistas. Bernardo Arévalo, el hijo del mejor presidente de la historia de Guatemala, está a punto de ser, a su vez, electo presidente. Cualquier otra situación sería una anomalía que provocaría, sin duda, que las calles se derramaran de gente; tal como ha sucedido en los últimos años cuando ha habido crisis y luchas férreas. 

 

Debemos felicitarnos como guatemaltecos y guatemaltecas porque no hemos dejado en colocar el dedo en la llaga y la plaza pública -que nosotros le decimos el parque central- se convirtió en un lugar de disputa de hegemonía; nos apropiamos de ella. El lejano 25 de abril de 2015, cuando salimos por primera vez en estas modalidades de protestas anticorrupcíon fue recordado con vehemencia por Bernardo Arévalo en su discurso en esa misma plaza abarrotada el 16 de agosto cuando fue el cierre de campaña del partido Movimiento Semilla. 

 

Siempre pensé que la crisis de 2015 con sus subidas y bajadas nunca se había terminado de resolver porque no se había dado una reforma sustantiva del Estado, y porque los dos gobiernos que sucedieron fueron una refuncionalización de la misma red criminal y solamente le colocaron en estos ocho años más leños a la hoguera de la indignación. El trabajo -silencioso a veces y vocal otras- de Semilla fue sembrando un camino que no se vio venir, pero que no carece de sentido. Realmente se fueron colocando semillas que ahora están germinando, robustas, que serán árboles centenarios, primaverales. Una verdadera resolución a esta crisis revelada supone un gobierno íntegro conformado por personas auténticas, sin nexos criminales, con capacidad y objetivos concretos. 

 

No terminamos de salir de la sorpresa y por momentos nos pellizcamos para saber si es verdad. Resulta que sí, que Arévalo podría liderar al país para comenzar a salir del agujero fétido al cual nos han refundido. Es alegre ver a tantos amigos y amigas acompañando este proyecto: porque aglutina a académicos que se cansaron solamente de analizar, a líderes estudiantiles del 2015, a empresarios medianos, profesionales, trabajadores, gente normal. Han aprendido las normas electorales y han trabajado arduamente para sacar adelante un proyecto de nación. Han quedado heridas y vendrán otra más: también hay exiliados ya a quienes les han inventado procesos penales. El Ministerio Público sigue su labor de bulldozer queriendo arrancar cualquier mata que no sea afín al statu quo delincuencial. 

 

Pero el relato cambió: la gente está vibrando, está creyendo, no se traga las mentiras del presidente ni de ningún otro político tradicional. Arévalo encarna el disidente y outsider pero la particularidad es que él tiene un músculo interno, histórico y que lo acompaña para emprender esta notable cruzada. Solamente de la mano del pueblo, como lo hizo su padre, podrá caminar entre el fango sin mancharse. 

 

Los riesgos están y seguirán. El trecho de agosto a enero, cuando toca el cambio de mando, es largo. Los ojos internacionales serán clave para contener las arremetidas del Ministerio Público, aupado por el presidente Giammattei, y la ciudadanía deberá salir a las calles las veces que se necesiten para defender este halo de esperanza que se ha abierto y que es fruto de miles de acciones: fiscales de mesa, pequeños donantes, decenas de voluntarios, quienes planifican, los diputados que demostraron su consistencia en el congreso, toda la gente que ha ido a las marchas, quienes redactaron mantas con sus manos, quienes publicaron sus actas de votos el día que el gobierno trató de alegar fraude, los abogados que han planteado amparos, los periodistas que no se callan; es una cuestión enorme compuesta por una colectividad dinámica que como una ola del océano busca, el 20 de agosto, el día de la segunda vuelta, derribar los diques de impunidad. 

 

 

sábado, 17 de junio de 2023

La oportunidad de trascendencia


 

Dice Pema Chodron que cuando quema el infierno del apego -extrañar un momento imposible, la rabia que desata hogueras indescifrables, los celos o cuestiones así de caóticas y aparentemente incontrolables- uno puede darse una pausa y hacer que desde el sentir de ese fuego agónico brinque una deidad -como Mahakala, una deidad iracunda- y al verla tan grotesca nos dé un susto benigno (como cuando asustan para quitar el hipo) que muestra la completitud de la iluminación fecunda. ¿Cuándo se terminan esos momentos de apego, de enganche cancerígeno que nos roba la paz? Cuando nos iluminamos, dice Pema Chodron. 

 

Uno ha estado acorralado por diversos factores, aunque no dejamos de ser privilegiados por estar en la práctica y tener combustible en la panza. Vemos alrededor y las millones de ficciones que nos acompañan dan náusea suprema: no solo la política sino lo que la humanidad preferentemente emana: edificaciones del ego infinito: cada palabra parecería enfocada en validarnos, sabernos parte de un holograma que debe encajar en una idea arquetípica cultural, descifrada así por la construcción económica, social, etcétera. Las verdades nobles del Buda, la condición de que todos sufrimos, nos confirma un entramado truqueado, indispuesto, vomitivo. 

 

Hay quienes a lo mejor les es más fácil existir. Hay quienes les requiere más tiempo, como a mí, vincularse a un sendero significativo. Uno ha tratado de todo, experimentado de todo para concluir que depender de una validación exterior resulta un fracaso consuetudinario. No hay forma de llevar una buena vida así y el mundo que consumimos está básicamente permeado por las validaciones: las validaciones negadas (de los padres o de alguien más) se terminan añorando en parejas, jefes, premios, títulos, etcétera. 

 

A las mujeres se les demanda la belleza, a los hombres el poder, por decir dos consideraciones simplistas, que se interconectan pero si vamos a generalizaciones, nos desciframos en esos términos (las construcciones de género) y entonces vemos problemas alimenticios, cosa común, o que se hace literalmente todo por lograr una posición para “conseguir” una novia linda que será esposa y madre y así reproducir el ciclo de la infatuación familiar.

 

En buena medida, la mayoría somos presas de esto y lo aceptamos: quizá no tiene nada de malo pero el tema es esforzarse en la búsqueda de un sentido por medio de que otros nos aprueben y jamás “llegar”; lo percibido está siendo constantemente diseñado por nuestra individual psique que aprendió a hacerlo así; pero bueno, hay otras formas de disfrutar la vida. 

 

Y más que disfrutar, latir con consciencia plena de las tribulaciones que nos aterran en lo interno y que se explayan sobre los sistemas económicos y jurídicos: el más poderoso velará por su interés o por lo que cree que es su interés; recordemos que se ha visto a tantos millonarios suicidarse, imperios implosionar, presidentes asesinados. 

 

Se siente ese ambiente de que esta realidad ya no da. Que se requiere un manifiesto. Pero sin tiempo libre, no habrá ninguna idea revolucionaria que aceitar, como me ha dicho mi amiga. Se los digo desde la capital del Imperio: esto ya no da. Habrá fórmulas mágicas para parchear la estructura pero el espíritu es sabio y nos está poniendo en frente a los glaciares derritiéndose que interpelan así el sentido cultural económico más concreto; nos vamos a ahogar sin soltar los dólares/yuanes/euros enterrados en el banco. Necesitamos acariciar este momento. 

 

El miedo es el motor que jala de regreso: vuelvo al punto inicial: miedo a soltar la certeza del apego a alguien, a algo, o a todo lo conocido; ya soltamos las drogas que era un dios bastante influyente, ahora será el poder, el like y la validación; decía Pema que finalmente ella pedía que el apego se manifestara seguido porque así saltaría Mahakala, y como dios iluminado, asustándola (como quitándole el hipo) le recordaría el despertar, la oportunidad de trascendencia. 

jueves, 25 de mayo de 2023

Escribo cansado

 

Escribo cansado. Escribo muerto. Todos estamos muertos, en potencia. Si digo muertos y no digo muertos y muertas, o muertxs o todes estamos muertes, en ciertos círculos, estaría muerto. No voy a entrar a indagar más y quizá tienen razón y el lenguaje es vivo y debe ser inclusivo pero ahora solo escribo sin pensar, viendo cómo mis yemas presionan el botón de la letra para combinar dos, tres letras y una palabra y una frase y el otro día leí después de años un cuento de Cortázar y como me dijo Payeras una vez: cuando leía a Cortázar yo era feliz; fui feliz leyendo ese cuento escrito con agonía y meticulosidad y notaba, una vez más, que me gustan esos finales, a todo mundo le gustan los finales de Cortázar y nos inspiran a poner is griegas para precipitar un desenlace misterioso, arcaico, nostálgico o tenaz que es como una ola que llega y se va; cierta paz da leer literatura. Hoy vi a alguien leyendo el libro de la Chica Mala de Vargas Llosa en italiano y le pregunté y me dijo que lo había leído varias veces y me relató en dos platos la trama, yo leí ese libro pero solamente se me vienen recuerdos de recortes, los pasajes en Inglaterra en esa cultura de caballos y aristócratas y un poco las relaciones de ella y el personaje del intérprete, pero no más. El olvido está presente siempre. ¿Imaginen que nos recordáramos de todo todo el tiempo? Como la película Everything, Everywhere, All at Once, no sé si la vieron pero por ahí leí una aproximación budista sobre el todo y los pincelazos que podrían interpretarse desde ese lente. Está también, más que nunca presente, el cuento de la Biblioteca de Babel de Borges. Esto del ChatGPT nos hace pensar que quizá es posible que todo vaya a estar escrito pronto y lo que se pretende presentar como nuevo será solo una ilusión potable para desconocedores. En fin, me da placer estar tecleando, como jugando, mientras miles de ansiedades me rodean: me rodean a mí, que soy asimismo una idea de mí. Noto, a veces, cómo se desprende un pensamiento como si fuera un retoño que florece: el preciso segundo de florecer: ahí el milagro, ahí la atención, acariciar ese episodio minúsculo y dejar que florezca y que siga su cauce, no identificarse con ese objeto que despunta; puede haber millones de florecimientos en un minuto, de hecho los hay y nada tienen que ver conmigo. ¿Cuántas plantas están muriendo y naciendo ahora? ¿Cuánto llanto instantáneo en los sepelios y en las salas de nacimiento de los hospitales? Pero, regreso: la intención toral de esta reflexión era partir de que se requiere tiempo para el despertar de consciencia. El tiempo se hace, el tiempo se estira y se adecúa para las prioridades; es verdad. Puede que sea una excusa lo que digo, pero realmente el capitalismo y las demandas de productividad y mantenerse vivos, limpios y al día con la renta exigen una cantidad de esfuerzo diurno y a veces nocturno que básicamente no deja espacio para sembrar las semillas del despertar. Es como si el mismo samsara -la espiral del eterno retorno que planteaba Nietzsche, y otros antes que él- implique por default un lugar en la cadena de productividad, y que para romper con la estancia dentro de estos entramados de podredumbre -crisis, urgencia de validación, que el nombre de uno retumbe en los cielos- que replica la misma nefasta entonación sin salida, se deban incinerar puentes con este mundo aunque sean puentes metafísicos y simbólicos; y en un punto a lo mejor residir pero sin dejarse drenar o bien solo aprender el baile sin que nos engullan los zopilotes que quieren devorarnos y nos escupen y nos demandan todo, nuestra destrucción absoluta. O bueno, ¿y si eso es? Esa incineración inmisericorde de las identidades, que esta agonía que nos lanzan y nosotros también nos lanzamos sea la larga noche necesaria para el despertar que implicará el aplastamiento de las gotas del otro cuento de Cortázar, plaf, una viscosidad en el mármol; nos gustan los finales de Cortázar.

We Will Miss (and Honor) You, Professor Hunter

    On the first day of class, Professor Hunter asked, “Why did you sign up for this international environmental law class?” I, somewhere be...